Bienvenidas y bienvenidos!!!

¡Es un gusto tenerte aquí! Mi nombre es Alicia Morales, tengo 41 años y una familia compuesta por mi pareja Mauro y dos hermosos hijos, Antonia de 18 y Gabriel de 2 años.
Trabaje casi 25 años en el mundo financiero y sólo por casualidad.
Ha sido un largo camino, lleno de experiencias dulces y agrias,
donde he querido arrancar y quedarme, pero todo ha sido un
extraordinario aprendizaje y siento el deber de transmitir a muchas personas que hoy pueden sentir o vivenciar todo lo que yo pase alguna vez..

Mis Primeros Años Laborales

L
os siete primeros años no fueron fáciles, ingresé en el mundo financiero y muchas veces sentí no querer estar en ese lugar.
A raíz de mi desagrado me gané infinitas enfermedades, cefaleas tensionales, alergias, úlceras nerviosas, gastritis, etcétera. Horas
en doctores, medicamentos, psicólogos y creo que hasta algún psiquiatra. Nunca tuve nada diagnosticado, todo se asociaba a mi estrés
laboral.

La Declaración De Quiebre

Todos los años tenía un encuentro anual con una amiga y la pregunta segura era ¿Y cómo va el trabajo?, mi respuesta era: Mal,» Agotada»,
«Estresada», «Aburrida».
Después de 7 años me dijo: ¡Amiga, tú todos los años me dices lo mismo!
El Inicio Del Camino
Después de este comentario, pensé que algo debía cambiar. Llevaba años de mi vida en estado de queja.

El Inicio Del Camino

Después de este comentario, pensé que algo debía cambiar. Llevaba años de mi vida en estado de queja.
Tiré a la basura todas las pastillas y empecé a darme cuenta de cómo me relacionaba con los demás. Comencé a quejarme menos y
aportar más y
al poco tiempo algo maravilloso empezó a suceder, las oportunidades empezaron a
llegar y en un muy corto plazo, en ese momento no lo sabía, pero empecé a aplicar la inteligencia emocional.

La Verdadera Razón

Empecé a encontrar sentido a mi trabajo cuando comencé a liderar equipos, quería ayudar a las personas en sus desarrollos profesionales
y personales, conocí el coaching que me enamoró desde el primer día y mi carrera profesional fue en ascenso.
Siempre muy trabajólica y profesional, dedicaba muchos tiempos personales para tener buenos desempeños, gane premios y
reconocimientos, trabajando más horas, convirtiéndose en una habitualidad, hasta el 8 de agosto del año 2019.
Esa madrugada, Gabriel, mi pequeño de tan solo 1 año, quedó hospitalizado en la UCI por una enfermedad respiratoria.
me sentía desconcertada, los tratamientos no dieron los resultados esperados, es conectado a un ventilador mecánico, coma inducido y
un shock séptico que lo deja grave y sin tener certeza en que podría terminar.
Es la noticia más desgarradora que pudimos recibir. No puedo dimensionar el dolor que sentí ese día. Deambulé por la clínica sin rumbo,
solo recuerdo estar de rodilla en la capilla implorando a Dios que no se llevara a mi hijo. Quería gritar de dolor.
Mi pequeño estaba en manos de otras personas, donde yo no tenía control sobre nada, y eso era desesperante. Pasaron semanas de
incertidumbre, lloraba día y noche, miraba a mi niño y no me podría explicar por qué a tan corta edad tenían que sufrir de esa manera,
ellos vienen para que les demos amor infinito y no dolor.

La Transformación Del Dolor En Energía Sanadora Para Gabriel

No fue nada fácil, conocí de una cachetada la palabra paciencia, porque simplemente no tenía opción.
El universo puso en mi camino personas maravillosas que estuvieron para sostenerme, una de ellas fue mi amada hija Antonia y mi
maestra de Yoga quien
me pidió que visualizara a Gabriel sano, grande, lleno de amor y energía.
Un día durmiendo al costado de su camilla, con su mano tomada logré visualizarlo de 6 años, vestido de colegio, con su camisa celeste y
corbata azul, su pelo claro peinado hacia el lado y me aferre a esa imagen sin soltarla de mi mente y mi corazón e inicie un trabajo interno
para transformar el dolor en energía sanadora para mi pequeño.
Consciente que mi energía debía estar puesta en la salud y no en la enfermedad,
esta frase: «Amor infinito y luz verde de sanación para Gabriel», se convirtió en mi mantra, me hacía sentir que algo estaba aportando
para que mi hijo se sanará.
Aún recuerdo cuando lo dejé en la camilla, se aferró a mí, sin soltarme, lo acosté y sus ojos se cerraron con el gas anestésico y los míos
mojaban el suelo de ese frío pabellón. Fueron las 6 horas más largas de mi vida, y gracias al equipo médico, al universo y mis ángeles en
el cielo, salió muy bien de una delicada operación, su recuperación fue maravillosa y mi Gabriel salió de ese lugar, fue un tremendo
guerrero.

La Vida Y Sus Reales Prioridades

Sin duda que esta experiencia me hizo replantear la vida, los valores que eran importantes para mí, y cuánta energía le dedicaba. Me di
cuenta de que el 80% era para mi trabajo, y solo el 20% para mi familia, hijos, amigos, vida personal, social etcétera y comencé a buscar las
formas de ser una excelente profesional y conciliar mis dos mundos.

No trabajar más, sino mejor, especializándome en herramientas para mejorar la realidad de vida, como el coaching, habilidades,
liderazgo, productividad, inteligencia emocional, conectando con la reinvención; encontrando métodos prácticos y reales que
generen cambios positivos, vivenciando día a día los valores y desarrollando el máximo potencial de las personas, para encontrar la
mejor versión de sí mismas.
Así nace este espacio para la transformación, para vivir CONSCIENTE Y CON SENTIDO.

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